Sampaka, escenario de ‘Palmeras en la nieve’

Por: Sonsoles Meana

 

Sampaka es una delicia del pasado colonial de Guinea Ecuatorial, imposible encontrar lugares tan evocadores, por el mundo. Un largo camino de palmeras nos acerca a la entrada del secadero de cacao de Sampaka, el verdadero escenario de la película “Palmeras en la nieve”. En nuestro viaje por Guinea Ecuatorial, vamos a Sampaka en un taxi desde Malabo.

Sampaka es la plantación de cacao en la que se basa el libro “Palmeras en la nieve” de Luz Gabás y la película del mismo nombre del director Fernando González Molina. La película no se ha rodado en Guinea Ecuatorial sino en Gran Canaria. Narra una dramática historia de amor prohibido enmarcada en una época de grandes dificultades y conflictos en la plantación de cacao de Sampaka, muy cerca de Malabo.

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Nos encontramos con el fascinante paseo de palmeras que da nombre a la película. El taxista anda un poco perdido para encontrar la plantación. Nos cruzamos con un gallego de Milladoiro que trabaja en una empresa española de traída de aguas. Nos acompaña hasta la plantación. Entramos en el secadero de cacao de Sampaka, el verdadero escenario de la película “Palmeras en la nieve”.

La plantación es fabulosa, no puede ser más evocadora. La bellísima casa colonial y el secadero de cacao constituyen la imagen más sugerente de nuestra colonia y de nuestro pasado colonial. En Sampaka es muy fácil poder imaginar los mejores tiempos de recolección y cosecha de cacao hace más de cien años.

 

LA CASA ES EL CORAZÓN DE SAMPAKA

El libro de Luz Gabás y la película de Palmeras en la nieve recogen una historia cautivadora del pasado colonial en Guinea. La novela está inspirada en las experiencias narradas por el padre de Gabás cuando emigró en 1953 con 24 años a Guinea para trabajar en la plantación de Sampaka fundada en 1906 por un emigrante de Benasque. Antes habían ido los abuelos de Gabás en 1929 y 1930 y a ellos le siguió su padre, un primo hermano y muchos jóvenes más que imaginaron un futuro a través de los padres claretianos sobre Guinea Ecuatorial y Sampaka.

El petróleo caído del cielo en Guinea ha acabado con todo, incluida la producción de cacao. La última cosecha del año pasado ha sido mínima, unas 200 toneladas. En una isla que estaba dedicada al cien por cien al cacao esta cosecha es ridícula. La gente ya no quiere trabajar con el dinero fácil que da el petróleo.

Sampaka es una maravilla. Cada agricultor tiene una parte arrendada. Cuando recogen el cacao lo llevan al secadero donde se procesa de forma artesanal como hace cien años. Con fuego de leña se tuesta el fruto del cacao tras tres días de fermentación, ya listo para llevar a Europa. En la isla de Bioko está también el antiguo secadero de chocolates El Gorriaga.

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El recorrido por el secadero no puede ser más fantástico. Nos acompaña un guarda, un poco malhumorado porque no están sus patrones y le hemos privado de la siesta. Cada rincón de la plantación evoca todo su esplendor pasado.

La recolección y cosecha del cacao en Sampaka es entre octubre y noviembre. Tenemos que volver para ver este secadero trabajando al cien por cien.

El día no ha podido ser más completo. Vamos a cenar en el restaurante “la Luna” escuchando música en la noche caliente del ecuador. Los músicos tocan Guantanamera mientras cenamos y no puedo evitar acordarme de una fantástica noche en el hotel Sangrila de Acra en Ghana hace unos años cuando en otra magnífica terraza escuchamos también la misma canción. La visita a Sampaka es insuperable.