La Feria circense del Libro

Por: Gloria Galán

La escritora Gloria Galán describe con humor y sagacidad, dos características de su personalísimo estilo literario y, también con aflicción, el aspecto circense que va adquiriendo la Feria del Libro de Madrid. La autora, como Jesucristo en el templo de Jerusalem, pero sin látigo, fustiga el creciente mercantilismo que asola, en parte, a la Feria del Libro en español más importante del mundo. Y, apunta a los responsables: el oportunismo economicista de muchas editoriales.

Termina una nueva edición de la Feria del Libro de Madrid con dos datos muy relevantes:

1. Este año las ventas han crecido en un 14% respecto al año pasado.

2. De los 18 libros más vendidos, la mitad NO ERAN de ESCRITORES.

Y con estas dos noticias, cabría hacerse una interesante reflexión… o varias:

1. ¿Nos da igual lo que lea la gente porque lo importante es que lean?

2. ¿Algunas editoriales se están “vendiendo” y apuestan más por la cantidad que por la calidad? ¿A la larga les saldrá cara esta apuesta?

3. ¿Qué pasa? ¿En este país cualquiera puede publicar un libro? Porque lo de escribirlo… como que no.

Y muchísimas más preguntas que nos podríamos formular pero, no quiero entrar en depresión.

La verdad, es muy curioso pasear por la Feria… pero claro, no tiene nada que ver hacerlo entre semana que en fin de semana. ¡NADA! En los firmantes de los sábados y los domingos, solo merecen la pena un 40% de ellos (y creo que lo he elevado mucho).

Me dispongo a dar esa vueltecita un sábado y al primero que me encuentro es a Blue Jeans. ¡Madre mía! Hace seis años fue mi primera incursión en google para informarme de quién era ese joven que, antes de abrir la caseta, tenía ya una fila kilométrica de adolescentes. El muchacho aún se mantiene.

Hubo un momento, durante mi visita, en la que parecía que me habían sacado del pueblo. Mi cara de estupor lo decía todo. Leía el nombre de los firmantes, arriba en el cartel que suelen colocar para la foto de rigor, y luego les miraba a la cara: Pero, ¿estos quiénes son? ¿Cómo es que tienen tanta cola? ¿Por qué lloran esas criaturas al verles? No entendía nada. Anoté sus nombres en mi libreta y, en cuanto llegué a casa, abrí el ordenador y… a san google a mirar. Luego mis sobrinos me llamaron “inculta” por no conocerles. ¿Por no conocer a “El Trollino? a ¿“Timba VK?, a ¿Minecraft? (bueno, este nombre me sonaba algo más, pero de un juego). Pues tampoco se quedaba corta la cola de una tal “Esty Quesada” con su libro “Soy una pringada” (qué título más motivador). Pero lo que me remató fue ver a “Un Tío Blanco Hetero”¡me quedo sin calificativos! De verdad, no sabría definir “su espectáculo”. Por lo visto, todos estos son Youtubers, chavales muy jóvenes que consiguen mucho dinero con sus programas en dicho canal, con un vocabulario bastante soez, en la mayoría de los casos, y que, algunos, o se suicidan (sin ir más lejos, hace tres días lo ha hecho otro más) o se matan por ir grabando para su “público adolescente” mientras conducen una moto con los pies… Sigo pensando que algo estamos haciendo mal.

Entre medias de estos youtubers, se me cuela una cara algo conocida en una de las casetas. No alcanzo a verlo bien. ¡Anda claro! Porque es Federico Jiménez Losantos. Pasacaseta.

Sigo con mi paseo: ¡Hola Ian Gibson!. Lo tuyo sí que tiene mérito. Te admiro. A tus 80 años y aquí sigues viniendo un año más a la Feria. A ver si les curas de la ignorancia a estos chavales, Ian Gibson. Gran escritor. Echo un poquito de menos a Antonio Gala. Hablar con él y con su secretario era todo un ritual para mí.

A medida que avanzo por las casetas, mi estado de ánimo no mejora mucho. Leo en un cartel que está firmando “Moderna del pueblo”. Me acerco por curiosidad y la pregunto si es youtuber y me contesta que NO… que es “bloguera”, un poco “instagramer” y que se está pensando en hacerse “influencer”… La sonreí y me fui con cara de estúpida… con cara de ignorante. Y esa sonrisa estúpida se me quedó mucho rato mientras iba saludando a todos:

– ¡Hola Ona Carbonell! ¿Tú también escribes? ¡¡Qué ilusión!! ¡¡Yo también he sido nadadora durante 20 años!! Así, sin federarme ni nada.

– ¡Hola Sergio Turrull! ¡¡Qué susto me has dado con tu apellido!! Pensé que habías salido de la cárcel para firmar. Qué título más original tiene tu libro, ¿no?: “Corro porque caminar me cansa”… menuda idea me has dado para mi próximo libro: “Como porque estar delgada me aburre”.

– ¡Hola Juan Antonio Corbalán! Menudo dribling. Nos has “colao” un nuevo libro ¿eh?

– ¡Hola Miguel Ángel Revilla! Venga, ánimo para ese proyecto: el AVE Cantabria-Bilbao.

¡Anda! ¡Qué de cantantes hay hoy firmando libros! ¿Me firmarán sus CD si se los llevo?

– ¡Hola Pablo Carbonell! (No, no es hermano de Ona Carbonell).

– ¿Qué tal Ismael Serrano? A ti, te perdono lo del libro.

– Ey, ¿qué pasa Sabina? Acabo de estar en la caseta donde está Pancho Varona. Parece ser que en cuanto acabe él, van a firmar también Christina Rosenvinge y James Rhodes… Fíjate que yo pensaba que Rhodes era twittero en vez de músico… Oye, fíjate, ¡que llevo desde los 10 años tocando la guitarra como tú! ¿Tú crees que algún productor querrá que grabe un par de cancioncillas?

Mi cabeza empieza a dar vueltas. Veo que está firmando Vicente López-Ibor Mayor y pienso: ¿Será pariente de gran psiquiatra? Porque si es así, ahora mismo le compro el libro… pero resultó que no era pariente. Era un economista y me levantó más dolor de cabeza. Me mareo ante tanta gente y ya no sé si mis ojos son capaces de asimilar todo lo que ven: a Isabel Gemio, a Nieves Herrero, a Miki Molina, a Karmele Marchante,  a los de Masterchef… pero sin duda, lo que hizo que se me paralizaran los párpados fue ver a un tal “Rafa Mora”… tuve que salir corriendo hacia una papelera.

Sé que estoy siendo demasiado crítica y no les estoy dando una oportunidad para leer sus libros. Es posible que esté equivocada. Igual muchos de ellos sí son literatos, o han asistido a talleres de escritura en donde te enseñan el bello oficio de La Escritura. Y son capaces de distinguir entre un narrador omnisciente de uno equisciente. O saber dónde está el foco (jajaja bueno, esto parece un chiste porque de sobra saben dónde están los focos, y no precisamente, los focos narrativos). Quizá, en sus libros, han utilizado la tercera persona, en vez de la primera..¡¡Ah, no, no!! ¡Que han utilizado a terceras personas! No creo que sean capaces de eso ¿verdad?… Pues parece ser que sí.

De todas formas, dicen que para gusto los colores; yo me quedo con Clara Obligado, o Juan Gómez Bárcena, o Eloy Tizón, o Berna González Habour y muchos más…¡Escritores en estado puro! Quizá se debería ir pensando en organizar una Feria de la Literatura.

Por cierto, ¿Os he dicho que firmé mis libros en la Feria, el jueves 13? Y firmé unos cuantos, sí, sí. Fue en día de diario y la mayoría de los firmantes ni éramos famosos, ni friquis, ni youtubers, ni contertulios,…nada… éramos simplemente escritores…  Nadie lloró al verme, ni hubo gritos de emoción, ni nadie me pidió un hijo mío.