Cerca de 400 personas asisten al funeral por las víctimas del Covid-19

Cerca de 400 personas han asistido al funeral por las víctimas del Covid-19, que se ha celebrado este lunes 6 de julio en la Catedral de la Almudena, y que ha sido convocado por la Conferencia Episcopal Española (CEE).

Aunque el aforo del templo es de 900 personas, se ha decidido reducirlo a menos de la mitad por medidas de seguridad y de higiene por la pandemia del coronavirus, según han explicado a Europa Press fuentes del Arzobispado de Madrid.

Entre los asistentes se encontraban, además de los Reyes Felipe VI y Letizia con sus hijas la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, las autoridades, responsables de entidades de la Iglesia, líderes de otras confesiones, un grupo de más de 70 familiares de víctimas del Covid19 y representantes de los colectivos que han estado en primera línea durante la pandemia, como sanitarios, voluntarios, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y Bomberos.

Las autoridades han comenzado a llegar a la Catedral de la Almudena en torno a las 19,30 horas, todas ellas con mascarilla y vistiendo de negro, mientras repicaban las campanas de la Catedral, entre el olor a incienso y ante la atenta mirada de los 170 periodistas y técnicos de diferentes medios de comunicación acreditados.

A las 19,50 horas llegaban los Reyes Felipe VI y Letizia entre los vítores y gritos de ‘viva el Rey’ de decenas de personas que esperaban bajo el sol congregadas a la entrada de la Plaza de la Armería con abanicos y ondeando banderas de España. A la salida del templo, también se ha podido escuchar el grito de una ciudadana, que ha clamado: “Justicia para los muertos”.

Los Reyes han llegado en coche oficial acompañados de sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, todos ellos también con mascarilla y vestidos de luto.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Presidencia, Carmen Calvo; la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; la presidenta del Senado, María Pilar Llop; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villaroya, entre otras autoridades, esperaban a los pies de la escalinata formando una fila para recibir a los Reyes a los que han saludado con una inclinación de cabeza.

A la entrada del templo, han sido recibidos por el cardenal Osoro, acompañado del presidente de la CEE y cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y del secretario general de la CEE, Luis Argüello.

Todos ellos llevaban mascarilla y se han saludo con un movimiento de cabeza. Los monarcas han entrado al templo mientras sonaba el Himno nacional.

Los asistentes a la misa se encontraban distribuidos por los bancos del templo, ocupados cada uno de ellos por un máximo de tres personas, para respetar la distancia interpersonal de seguridad.

Destacaban entre ellos el grupo de sanitarios del Samur vestidos con sus polos amarillos, así como los voluntarios de Cáritas, con sus chalecos rojos.

Por su parte, los 35 obispos concelebrantes, todos ellos con mascarilla, han estado sentados en sillas separadas entre sí ubicadas detrás del altar.

Las peticiones han estado dedicadas especialmente a los fallecidos por el Covid-19, a sus familiares y amigos así como a aquellos que siguen sufriendo las consecuencias del virus.

ESPIRITU DE JUSTICIA PARA LOS GOBERNANTES

La Iglesia también ha pedido por los gobernantes para que tengan “sabiduría” y “espíritu de justicia” y trabajen por “la paz, el desarrollo y el progreso”.

Igualmente, han rezado por el personal sanitario, las fuerzas armadas, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, los voluntarios y por todos los que han estado al servicio de los demás durante la pandemia, para que sigan conservando la “fuerza”.

Asimismo, han dedicado sus oraciones a los Reyes, a la Princesa Leonor y a la Infanta Sofía para que “les colme de sabiduría en el desempeño de su misión”.

En el momento de la Paz, el cardenal Osoro ha omitido la fórmula por la que se invita a darse “fraternalmente la paz” ya que los propios obispos recomendaron desde el comienzo de la emergencia sanitaria suprimir este gesto de darse la mano para evitar contagios.