El Circo del Sol regresa a Madrid

 

 

 

 

 

 

 

 

El Circo del Sol llegará a Madrid el próximo 24 de octubre, con su original carpa azul y amarilla (Grand Chapiteau) para presentar su espectacular producción, KOOZA, un asombroso y colorido homenaje a los orígenes del Circo. El espectáculo se ha representado en más de 20 países por todo el mundo y ha sorprendido a más de 7,5 millones de personas.

Madrid se ha convertido en los últimos años en un habitual en las giras internacionales de las producciones en la carpa del Circo del Sol. Esta vez, KOOZA cerrará en la capital su gira española, que se inició el pasado 30 de mayo en Valencia y siguió en agosto en Gijón. En este momento, el espectáculo se está representando en Málaga, donde estará hasta el 13 de octubre. Tras su paso por Madrid, la compañía inciará 2020 en Sevilla, donde estrenará el 16 de enero.

En las 11 veces que El Circo del Sol ha visitado la capital con sus producciones de carpa, siempre había instalado su ya icónica Carpa Blanca. Este año, por primera vez, la compañía viene con la carpa original, la azul y amarilla. Sin duda lo hace con la producción que mejor podía acompañarla: KOOZA, el espectáculo que retorna a los orígenes del Circo del Sol y que lleva al escenario Circo en estado puro.

 

KOOZA

KOOZA es un homenaje a la tradición circense, Circo en estado puro. Combina de forma magistral dos tradiciones circenses: las acrobacias más intrépidas con el arte de los payasos. Uno de los personajes principales, el Inocente, nos mostrará su camino hacia el autodescubrimiento a través de un reino cómico de personajes excéntricos, emociones electrizantes y sorpresas que se salen de lo habitual.

Con un elenco internacional de 50 acróbatas, músicos, cantantes y actores, KOOZA nos ofrece emocionantes proezas acrobáticas y el humor más atrevido, acompañado de una banda sonora en directo que fusiona jazz, funk y ritmos de Bollywood.

Mediante una explosión de colores, KOOZA se abre como una enjoyada caja de juguetes capturando la imaginación del espectador y acelerándole el pulso. El rendimiento humano en estado puro se muestra aquí en todo su esplendor y fragilidad.