El 70% de las adolescentes sienten miedo al ir por la calle

Según un estudio de la Liga de la Educación

Un 70% de las adolescentes tienen miedo al ir por la

El promedio de alumnas adolescentes que pasan miedo en la calle se sitúa en un 70 por ciento, según un informe de la Liga de Educación y la Cultura Popular sobre acosos y violencias machistas, elaborado en centros de educación secundaria de Madrid, Valladolid, Cádiz, Cáceres y Gran Canaria.

Según ha expresado la organización en un comunicado, en el informe han participado más de medio millar de personas, entre ellas profesorado y alumnado.

Entre las conclusiones del estudio se encuentra que en los centros educativos la presencia masculina “domina los espacios físicos, pero también los didácticos”; ya que solo hay un 7 por ciento de presencia de mujeres en los textos con los que trabajan.

Asimismo, revela que más de un 70 por ciento de las alumnas encuestadas señala pasar miedo al ir solas por la calle y casi la mitad de las más jóvenes ha recibido “comentarios o gestos incómodos sobre su cuerpo” en su centro escolar.

El estudio, titulado ‘¿El lugar para el buen traro?: La prevención de acosos y violencias sexuales en el marco de la educación para la salud afectivo-sexual de alumnado adolescente’, se presentará este miércoles en el IES San Isidro, un acto en el que participarán María Terol Claramonte, en representación de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación de la Comunidad de Madrid; el presidente de la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular (LEECP), Victorino Mayoral Cortés; y la responsable de Igualdad y Jefa de estudios adjunta del IES San Isidro, María José Gómez.

En la investigación han participado 642 personas, de las cuales 120 corresponden a personal docente, no docente y directivo de los centros y 522 son alumnado de secundaria, bachillerato y ciclos formativos de nueve centros y la metodología de extracción de información se ha implementado a través de cuestionarios y grupos de auto-diagnóstico.

 

CENTROS ESCOLARES ANDROCÉNTRICOS

“El personal de los centros escolares rechaza de forma unánime las situaciones de discriminación o desigualdad de género, muestra preocupación por los casos de acosos sexistas y sexuales y posee una buena disposición para evitarlos”, explicita el informe, que también revela que el modelo educativo continúa “siendo androcéntrico”.

Esto se traduce, según esta investigación, en espacios físicos copados por el fútbol “mayoritariamente masculinizado”, cartelería sin inclusión de todas las identidades de género o libros de texto en “los que se excluye a las mujeres”.

“Son minoría los docentes que escapan a la lógica de la clase magistral, apenas el 50 por ciento afirma que tiene en cuenta y/o corrige la falta de paridad en los grupos de trabajo de su alumnado y no llega al 40% los que dicen hacer referencia a mujeres y hombres por igual en su materia”, prosigue este informe.

 

ACOSOS Y VIOLENCIAS SEXUALES

Entre los resultados de esta investigación figuran también que los casos de acoso sexual no son anecdóticos, pero bajan hasta el 12 por ciento. “La alta incidencia de situaciones de miedo o acosos vividos, básicamente, por las alumnas, también en sus centros, tiene que servir como acicate para seguir repensando la forma de abordar esta temática con alumnado y profesorado”, recomiendan desde la Liga de la Educación.

También han alertado de que persiste aún la idea de que ciertos comportamientos pueden ser considerados “naturales” según el género, y son inevitables o no precisan intervención, como es el caso de la tendencia de los alumnos a reclamar más atención o alborotar más; o de las exigencias que señalan sufrir las alumnas, de las que “se sigue esperando más actitud responsable y aplicación en los estudios”.

Además, según señalan los resultados del estudio, se está produciendo “cierta reactivación de discursos machistas” con argumentos relacionados con el “neoliberalismo sexual, la violencia de género o la reivindicación de la presencia de las mujeres invisibilizadas en la Historia”, a los que el profesorado admite no estar siempre preparado para contra-argumentar.