El castillo de Chinchón era un palacio

El Castillo de los Condes de Chinchón no se puede visitar por dentro pero, lo mejor está fuera: sus impresionantes vistas. De estilo renacentista, fue abandonado en el siglo XVIII tras ser residencia de los condes de Chinchón durante 200 años. Su último uso fue como fábrica de licores.

 

¿Sabias que en realidad es un palacio?

Sorprendentemente, aunque se le denomine castillo es en realidad un palacio renacentista. Su estructura guarda rasgos en común con un castillo: sus torreones, sus adarves simulados y su zócalo con puente levadizo y foso parcial. Sin embargo, la ausencia de verdaderos recursos defensivos como huecos para el disparo y fosos completos, junto a su construcción posterior a la “época de los castillos”, lo sitúa en la categoría de palacio señorial con guiños a la arquitectura militar.

Construido a finales del siglo XV, con piedra de Colmenar de Oreja recuerda las fortificaciones contemporáneas de inspiración italiana: la portada almohadillada parece importada de la Toscana. La mayor altura de las torres cilíndricas de este cuerpo es indicativa de que originalmente debió tener dos pisos y elevarse sobre el conjunto.

El interior del castillo está muy deformado debido a las grandes modificaciones que sufrió hace unas décadas para instalar una fábrica de licores. Se conservan el esbozo del patio original, el aljibe abovedado bajo el patio y una parte de una galería subterránea que recorría el interior del talud inferior. También se conservan las caballerizas, bajo la plaza que precede al castillo.

Se vio envuelto en las revueltas comuneras de 1521, lo que hizo que tuviera que ser remodelado. Más que una remodelación lo que se hizo fue una nueva construcción pues no queda nada del edificio al que sustituyó.

Fue Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla, Marqués de Moya, III Conde de Chinchón y señor de Odón quien decidió reconstruir la fortaleza como forma de ostentación y poder. Su espectacular blasón corona aún hoy la entrada al castillo de Chinchón.

Sirvió de acuartelamiento durante la Guerra de Sucesión (1708) y la Guerra de Independencia. Dejó de usarse en el siglo XVIII. Existen documentos de esa época que muestras que sus piedras estaban siendo robadas para construir tapias y pavimentar caminos, lo cual podría explicar la total desaparición del piso superior.

El castillo es hoy de propiedad privada y está cerrado al público por no reunir las condiciones de seguridad necesarias para su visita. No obstante, lo más interesante está fuera:  contemplar su exterior y disfrutar de las fantásticas vistas que se divisan desde el altozano sobre el casco urbano de Chinchón, sin duda uno de los más bellos de la Comunidad de Madrid.