El Prado restaura La Fuente de la Gracia

El Museo del Prado ha presentado ‘La Fuente de la Gracia’ restaurada, una de las tablas flamencas “más fascinantes y enigmáticas” de la pinacoteca española que durante años fue, además, su principal pintura y estuvo atribuida al artista Jan Van Eyck –ahora se sabe que fue pintada “en un ambiente muy vinculado” al taller del pintor–.

En esta exposición, comisariada por José Juan Pérez Preciado y en la que ha participado también la Fundación Ibedrola España, miembro Protector del Programa de Restauración de la institución, se puede apreciar la recuperación estética que ha resultado de la intervención y también las claves de un estudio histórico artístico.

La muestra de la obra estará hasta el próximo 27 de enero de 2019. Desde su descubrimiento en el siglo XIX, para los historiadores del arte se vinculó a la figura de Jan van Eyck y al políptico que el artista realizara, junto con su hermano Hubert, para la catedral de San Bavón en Gante.

Sin embargo, las dudas existentes sobre casi todos los detalles que la rodean, especialmente su origen y llegada a España, unidas a la creciente evidencia de no ser una obra pintada directamente por el maestro, hizo que paulatinamente fuera perdiendo interés como obra secundaria dentro de las colecciones de pintura neerlandesa antigua.

Por esta razón, hace algunos años se advirtió la necesidad de acometer su restauración con el fin de restituirle su valor y vitalidad pictórica. A día de hoy se puede afirmar que la Fuente de la Gracia fue sin duda pintada en los Países Bajos en un ambiente muy vinculado al taller de Van Eyck, si bien se acepta que el artista no trabajó directamente en ella.

No obstante, desde el museo se ha explicado que el objetivo de esta restauración no era sólo su recuperación estética sino también “poner sobre la mesa” aspectos históricos, iconográficos y claves de su estilo pictórico para completar su investigación.

 

SUCIEDAD EN LA PINTURA

Para el Prado, ‘La Fuente’ es una “obra compleja” en aspectos técnicos y en lectura. “Con la restauración se han recuperado el espacio y la profundidad, elementos esenciales en esta obra que se encontraban enmascarados por la opacidad de la superficie. Estando sucia se mostraba como un telón y mantenía distanciado al espectador”, han explicado.

En resumen, con la restauración ‘La Fuente’ ha recuperado su “intensidad lumínica y de color con un ajustado cambio de imagen así como su espacio comprensible”. La restauración al mismo tiempo ha aportado el conocimiento del proceso pictórico necesario para su investigación.

 

ACABAR CON VIEJAS TEORÍAS

En el estudio técnico, el análisis químico ha determinado que la obra fue realizada en los Países Bajos, pues en la preparación de la tabla se utilizó creta (carbonato cálcico) en lugar del yeso (sulfato cálcico) habitualmente empleado en la península ibérica.

Este dato desecha viejas teorías que defendían una producción local, ya fuese por un discípulo español de Van Eyck o incluso por él mismo durante un viaje.

Por su parte, la reflectografía infrarroja ha aportado novedades respecto al proceso de creación que permiten descartar hipótesis previas basadas en la creencia de que se trataba de la copia de una obra anterior.

El dibujo subyacente que revela esta técnica muestra una situación general de los elementos que constata que nos encontramos ante una pieza creada ex novo.