El pan “salva” el negocio de las pastelerías

Las pastelerías han mantenido abierto el negocio durante todo el estado de alarma pero, han tenido que adaptarse a la nueva situación creada por la pandemia del coronavirus y las ventas no se han mantenido, en parte porque la población ha estado confinada y después cuando se han permitido las salidas, por las restricciones.

Así que no ha quedado más remedio que pensar en nuevas formas de venta como han hecho en Nunos, una pastelería artesana de Madrid, en la que José Fernández, maestro pastelero, ha asegurado que la reducción de ventas hasta en un 50 por ciento les ha obligado a variar el negocio. “No hay público y nos hemos tenido que decidir por el servicio a domicilio y así salvar el negocio de alguna manera”, ha explicado.

El pan ha sido uno de los productos que más se ha vendido y el que ha ayudado a mejorar las ventas, pero las pastelerías tienen unas fechas fuertes de venta como son la Navidad y la Semana Santa y, como ha contado Fernández, “la Pascua” la han perdido “totalmente”. En sus vitrinas ha habido torrijas, monas y huevos de Pascua y se han vendido, “pero no como debería”.

Este maestro pastelero ha incidido en la seguridad que hay en estos establecimientos de cara al público porque además de que en el obrador se trabaja con guantes y mascarillas, “las vitrinas obligan a que la distancia entre clientes y dependientes sea de más de un metro”, además ningún cliente toca el producto “la dependienta lo envasa y se lo da directamente al cliente”.

La repostería ha sido uno de los productos estrella en las casas de los españoles durante el confinamiento, motivo por el que la harina y levadura ha escaseado en los supermercados, y es que como explica Fernández “en épocas de crisis es una satisfacción hacer un pan, una galleta o un bizcocho”.