El Prado expone restaurado ‘El Triunfo de la Muerte’ de Brueghel

RECUPERA SU NITIDEZ Y COLOR ORIGINAL

El Museo del Prado ha vuelto a exponer ‘El Triunfo de la Muerte’ de Pieter Brueghel el Viejo tras haber sido intervenido en un proceso de restauración, llevado a cabo durante el último año, que ha permitido recuperar los valores originales de la obra que estaban afectados negativamente por la presencia de repintes y barnices.

Así lo ha hecho saber la encargada de la restauración pictórica de la obra, Maria Antonia López, en rueda de prensa, para especificar que tras el trabajo -en el que se ha realizado también una restauración de soporte llevada a cabo por el especialista José de la Fuente- se han descubierto nuevos elementos de color en la pieza, así como “una nitidez con la que no se contaba anteriormente”.

 

El cuadro, que data de 1562 y está considerado como una de las joyas pictóricas de la pinacoteca del museo, había sido hasta 2011 -fecha en la que se ingresó en el Prado ‘El vino de la fiesta de San Martín- la única pintura del artista que se conservaba en España.

 

Se trata de una obra “moralizante” que muestra el triunfo de la muerte sobre las cosas mundanas, reproduciendo un tema habitual en la literatura del medievo en influenciado por el Bosco, según ha explicado por su parte el jefe de Conservación de Pintura Flamenca del museo, Alejandro Vergara.

 

“Es un cuadro de una calidad excepcional de un pintor necesario en la historia del arte europeo y que está al mismo nivel que El Bosco”, ha expresado Vergara para añadir que al mirar la obra se observa una combinación “única” entre las tradiciones medievales con una “imaginación asombrosa”. Bruegher no fue pintor hasta los últimos años de su vida, cuando realizó cerca de 40 cuadros “con una maestría asombrosa”.

 

“Se reconoce en el cuadro una presencia de los temas que se trataban en la España medieval -anterior a la contrarreforma- como la presencia abrumadora de la muerte y la vida vivida conforme a eso. Además, lo une con una tradición retórica de la sátira”, ha expresado para añadir que “es un cuadro extrañamente divertido en ese sentido”.

 

Bruegher, aun siendo “un pintor de élite” y ortodoxo, era “independiente” y “contaba historias humanas y de la vida”, dando lugar a obras como ésta que en aquel momento “era muy difícil de entender”. Así, aparecen escenas como un esqueleto sentado meditando sobre la muerte de un pájaro que tiene delante, o unos peces grandes comiéndose a otros más pequeños.

 

REFORMA DE SOPORTE Y COLOR

 

Según ha explicado López, aunque la pieza no estaba “mal conservada”, descubrieron que debido a que contaba con un soporte de engatillado que impedía cualquier movimiento natural de la madera, los cuatro paneles que conformaban la obra fueron separados y vueltos a unir en restauraciones anteriores, llevándose consigo parte de la pintura.

 

Asimismo, la unión entre los paneles no se niveló bien y para subsanarlo se cubrieron inmediaciones con repintes que ocultaron la parte original. Por ello, en esta restauración se ha eliminado el engatillado para liberar el movimiento natural de la madera y nivelar así las grietas y los paneles y se ha construido un soporte secundario que a través de un sistema de muelles se adapta a la curvatura original del cuadro.

 

Así, tras haber realizado el cambio de soporte, ha explicado que se llevó a cabo una limpieza completa eliminando así “el valor cálido” añadido y descubriéndose detalles de la pintura original antes ocultos y dotando al cuadro con los colores “nítidos” que lo caracterizaban.

 

“En el resultado final se observa una recuperación del espacio, puesto que antes la imagen central se presentaba como un tumulto borroso, así como una recuperación de la técnica pictórica original”, ha señalado para añadir que se ha descubierto que era un pintor “muy preciso” y que utilizaba técnicas como el tiento o incluso la utilización de su propia huella dactilar.