El Reina Sofía acoge el surrealismo rebelde de Dorothea Tanning

El museo Reina Sofía acoge, hasta el 7 de enero, la exposición ‘Detrás de la puerta, invisible, otra puerta’, una retrospectiva de la estadounidense Dorothea Tanning(Illinois,1910 – Nueva York, 2012) una de las artistas más importantes del surrealismo que, con sus obras, “cuestionó y crítico a la familia patriarcal” en un momento en el que la imagen de la mujer se proyectaba más “como musa que como creadora”.

Así lo ha hecho saber el director del museo, Manuel Borja-Villel en rueda de prensa con motivo de la presentación de la muestra, en Madrid. “Es una obra que desarrolló durante 70 años pero que solo se conoce parcialmente puesto que ha estado bajo la sombra de nombres importantes de varones de la época”, ha señalado el director, quien también ha estado acompañado de la comisaria Alyce Mahon, y del consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid, Jaime de los Santos.

En este sentido, ha explicado que, como figura central de la vanguardia internacional, Tanning -Quién fue la mujer del artista Max Ernst- creía en el “poder del arte” para crear espacios, sensaciones e ideas más allá de “lo real y lo establecido”, y la puerta -en referencia al título de la exposición- era para la artista una invitación a “entrar en un mundo de sueños y miedos”.

Por su parte, Mahon, ha recalcado que Tanning abrió las puertas a una generación de “mujeres rebeldes” que se negaban a formar parte de “lo que se esperaba de ellas” y quisieron crear “su propio lenguaje”, un lenguaje que queda patente en la obra de la artista estadounidense.

Asimismo, otro de los temas en los que ahondó Tanning es en la psicología infantil y en la idea de “la niña preadolescente” que está a punto de alcanzar la conciencia de la sexualidad aportando una nueva dimensión al surrealismo en un momento en que André Breton aconsejaba que la sociedad “desgarrada por la guerra” necesitaba buscar “inspiración” en lo femenino.

Asimismo, otra de las facetas de su carrera artística consistió en hacer esculturas “blandas” de material como la lana que simulan el cuerpo humano desnudo pero sin especificar el género, con el objetivo de explorar “el deseo ilimitado”, según ha explicado Mahon. En este sentido, el enfásis de la blandura también desafió entonces la moda del minimalismo de vnguardia en el mundo del arte.

Así, dividida en ocho secciones temáticas, la restrospectiva se abre con un “delicado autorretrato” a lápiz de 1936 y termina con un autorretrato tardío, ‘Woman Artist, Nude, Standing’ (1986). Si bien su arte se basaba en experiencias vitales, Tanning recurrió a una amplia gama de fuentes literarias, desde las novelas góticas de Ann Radcliffe y Wimpole, hasta los poemas de Baudelaire y Rimbaud.

“Era una artista que no entraba en ninguno de los cánones”, ha expresado Borja-Villel para precisar que aunque perteneció a la ola del “segundo realismo”, y “había mucho de dalí” en su obra, fue capaz de mostrar “otras genealogías” de lo que “es el arte moderno” e intrujo novedades como el trabajo en “los espacios cerrados” así como “saltos cronológicos” rompiendo con “la cronología lineal e histórica”.

La muestra, que cuenta también con la colaboración de la Comunidad de Madrid, incluye más de 150 obras de arte creadas entre 1930 y 1997 -muchas de ellas inéditas- procedentes de colecciones privadas y de instituciones como el Centro Pompidou de París, la Tate Modern de Londres o el Museo de Arte de Filadelfia. Todo este conjunto permite documentar la gama de medios y expresiones utilizados por Tanning: pinturas, dibujos, collages, esculturas e instalaciones.