El Reina Sofía presenta la retrospectiva de Tetsuya Ishida

La obra denuncia “un mundo precarizado”

El Museo Reina Sofía ha presentado ‘Tetsuya Ishida. Autorretrato de otro’, que se expone del 11 de abril al 8 de septiembre en el Palacio de Velázquez del Retiro, la primera retrospectiva del artista japonés que se realiza fuera de Japón que “denuncia las instituciones y toca fondo sobre un mundo precarizado y dominado por la productividad”; según ha señalado en rueda de prensa la jefa del departamento de Exposiciones de la pinacoteca y comisaria de la muestra, Teresa Velázquez.

La muestre reúne una selección de 70 pinturas y dibujos realizados entre 1996 y 2004, antes de la muerte del pintor, que representan “de un modo extraordinario su época con el uso de símbolos y anacronismos”, ha indicado por su parte el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, sobre la obra del artista que refleja las sucesivas crisis mundiales desde 1973 hasta el estallido de la burbuja especulativa en 1991.

“Ishida evidencia en sus diferentes cuadros el uso excesivo de la tecnología que nos impide desconectar, el consumo que usurpa cada vez más nuestro tiempo de ocio, la apatía de los jóvenes que saben que no pueden cambiar las cosas, la orfandad afectiva y la presencia invasiva de marcos institucionales”, ha explicado Velázquez. La experta ha resaltado que solo cuatro obras del artistas se habían visto en Europa anteriormente, en la Bienal de Venecia en 2015: ‘Sueños de Medusa’ (1997), ‘Un soldado’ (1997), ‘Seedlings’ (1998) y ‘Recalled’ (1998).

Velázquez ha subrayado que la obra de Ishida es una especie de autorretrato del artista y al mismo tiempo de todo el que ve su obra. “Siempre pintaba a este personaje que se repite, con cuerpos que se metamorfosean de inspiración kafkiana y que encarna a todo aquel que se siente sin futuro, a los jóvenes que sienten que no pueden cambiar las cosas, lo que Mark Fisher llamaba la impotencia reflexiva”, ha explicado.

“En solo 10 años de carrera dio cuenta de una aplastante crisis que sepultó el hormigón de las aspiraciones de una generación, así representa la alienación progresiva del individuo desde la cadena de producción del trabajador con el producto, hasta el distanciamiento o disociación del trabajador del proceso del trabajo”, ha añadido la comisaria.

Al respecto, ha señalado que el trabajo de Ishida “habla de una experiencia contemporánea, incluso histórica, sobre la pesadilla de la alienación y disocia al personaje de sus cuadros de su misma especie”. En obras como ‘Despertar’ (1998) o ‘Repostar comida’ (1996) los personajes son solitarios y no se ven entre ellos.

En este sentido, Velázquez ha explicado que la exposición se divide en tres secciones: una primera parte “sobre la regresión a la infancia y a la adolescencia, que tiene que ver con los marcos institucionales de las escuelas que oprimen al ser humano, como una especie de larva que intenta salir y le cuesta comunicarse con el exterior”; una segunda parte sobre “el trabajo visto como alienación”; y finalmente la etapa de su “obsesión por el confinamiento y cuerpo infectado que lo invade todo”.

Por su parte, Borja-Villel ha añadido que Ishida es “un artista que tiene gran importancia hoy en día” y que por su “interés figurativo” que lo ponen en línea con artistas como el estadounidense Charles Ray o el alemán Dierk Schmidt, cuyas obras también serán vistas en los espacios del museo durante 2019. “Pero también tiene que ver con la tradición popular japonesa del manga y del anime.”, ha puntualizado.

Las obras de ‘Tetsuya Ishida. Autorretrato de otro’ proceden de museos como el Shizuoka Prefectural Museum of Art, el Hiratsuka Museum of Art y The National Museum of Modern Art de Japón, así como del Estate del artista. Además se muestran obras de diversas colecciones particulares de Singapur, Estados Unidos, Hong Kong y Corea, e incluye un conjunto de cuadernos de apuntes, bocetos y escritos que recogen algunas reflexiones de Ishida en primera persona.