El Teatro Real cancela una función por la falta de distancia de seguridad

El Teatro Real de Madrid ha suspendido una función de la ópera ‘Un ballo in maschera’, la obra de Giuseppe Verdi, tras las quejas de varios de los asistentes por falta de distancia de seguridad entre las butacas del público.

La obra, cuyo inicio estaba previsto sobre las 20.00 horas del domingo, se suspendió tras las protestas de los espectadores, situados en su mayoría en la parte de arriba del teatro, que consideraban que no se seguían las correspondientes medidas sanitarias para frenar la propagación de la pandemia.

En un primer momento, la obra se intentó reanudar hasta en dos ocasiones y se llegó a interpretar la obertura de la ópera y el principio del primer acto. Finalmente, la función se suspendió definitivamente.

Tal y como explicó el director general del coliseo madrileño, Ignacio García-Belenguer, en la presentación previa de la obra, en las funciones el coro cuenta con una distancia de 1,5 metros de seguridad y hay un entreacto de 30 minutos. Además, el aforo máximo es del 65% (en torno a 1.200 butacas), pese a que la ley permite un 75%. “La finalidad de todas estas medidas es que la gente se sienta cómoda”, añadió entonces García-Belenguer.

 

EL REAL DICE QUE CUMPLÍA LAS NORMAS

El Teatro Real ha defendido que cumplía con “todas las normas vigentes” de aforo en la función de la ópera ‘Un ballo in maschera’ de este domingo, achacando a un “grupo minoritario” de personas la suspensión de la obra por sus quejas, pese a que fueron reubicados gran parte de esos espectadores.

En un comunicado, la institución ha explicado que “había 905 localidades ocupadas”, lo que representa el “51,5 por ciento del aforo total de la sala”, y “un grupo de espectadores ha expresado con aplausos y gritos su disconformidad con el emplazamiento de sus localidades”.

Según el relato del Teatro Real, la protesta por la falta de distancia de seguridad que denunciaron algunos espectadores, situados en su mayoría en la parte de arriba del teatro, “se ha prolongado pese a los avisos de megafonía que ofrecían a los espectadores la posibilidad de recolocarles o devolverles el importe de las entradas”.

Tras la reubicación de “gran parte de los espectadores” y los “dos intentos de interpretar la ópera por parte del director de orquesta y de todos los artistas y técnicos que participaban en la función”, el coliseo madrileño señala que “un reducidísimo grupo insistió en proseguir con sus protestas para boicotear la representación, por lo que la misma tuvo que suspenderse, cerca de las 21.10 horas”.

En este sentido, la dirección del Teatro Real abrirá una investigación “para averiguar esta lamentable incidencia” y tomará “las medidas necesarias para que las sucesivas funciones se desarrollen con normalidad”.