El Teatro Real dedicará Turandot a Montserrat Caballé

El Teatro Real dedicará las 18 funciones de ‘Turandot’, que se estrena el próximo 30 de noviembre, a la memoria de Montserrat Caballé, según ha desvelado el director general de la institución, Ignacio García-Berenguer, durante la presentación del montaje.

‘Turandot’, de Giacomo Puccini, en una nueva producción del Teatro Real, en coproducción con la Canadian Opera Company, el Teatro Nacional de Lituania y la Houston Grand Opera, se estrenará en Madrid antes de recalar en los demás teatros.

La pieza, que el compositor italiano dejó inacabada, regresa 20 años después a la capital, ya que el Teatro Real la presentó en la primera temporada de la reinauguración, en 1998.

El nuevo montaje cuenta con dirección de escena, escenografía e iluminación de Bob Wilson, y dirección musical de Nicola Luisotti, que ha resaltado que con ‘Turandot’ Puccini inventó un nuevo género, la ‘ópera dark’.

Dos repartos se alternan en estas 18 representaciones encabezados por dos sopranos que debutan en el coliseo madrileño: la sueca Irene Theorin y la ucraniana Oksana Dyka. ‘Turandot’ cuenta con el patrocinio de Telefónica.

Durante la presentación, Wilson ha asegurado que su encuentro con la soprano española “le cambio totalmente la vida”. Fue, según ha rememorado, hace muchos años en La Scala y cuando la artista le preguntó si estaba seguro de querer trabajar con él por su tamaño, éste le respondió que “desde luego que sí” para añadir que por las noches “siempre que bebía wiski y fumaba porros” escuchaba su música”.

“Se nos rompió el corazón porque siempre había en ella la imagen de una niña pequeña, incluso cuando hacía de Salomé con una cabeza en la mano –ha dicho–. Nos gustaría dedicar esta representación a su recuerdo y memoria”. Wilson también ha relatado cómo cuando el director musical pedía más de ella, Caballé respondía ‘No’ y explicaba que siempre ofrecía el 70 por ciento de lo que podía dar para dejar ese espacio al público.

Un homenaje al que se ha unido la soprano Irene Theorin que ha recordado cómo tuvo la oportunidad de escucharla en Covent Garden y ha revelado que siempre que siempre que escucha algo de repertorio suele escoger sus representaciones.

Según han recordado desde el Teatro Real, Montserrat Caballé es un “gran referente” en su historia desde que fuera sala de conciertos, con actuaciones memorables de compositores como Vivaldi, Granados o Bellini. En esta última etapa del Real, después de su reinauguración, Montserrat Caballé ha ofrecido un concierto el 2 de julio de 1998 y ha protagonizado dos funciones de la ópera ‘Cléopàtre’, de Jules Massenet, en versión de concierto, en diciembre de 2004.

Ahora, el Coliseo Madrileño quiere homenajear a la artista con esta nueva versión de ‘Turandot’ que para Wilson es un “cuento de hadas” un poco “extraño”, ajeno al mundo real, en el que el público puede identificarse con tres personajes extranjeros en un enclave que no es el suyo y con grandes ansias de poder.

EL SUICIDIO QUE MARCÓ A PUCCINI

Pero para entender bien por qué Puccini decidió alejarse de sus finales felices, Luisotti considera imprescindible saber la historia de Doria Manfredi una sirvienta del matrimonio Puccini que se suicidó quince años antes de idear esta ópera.

La muchacha tomó esta decisión después de que la esposa del compositor la difamara asegurando que era prostituta y se acostaba con su marido. Tardó cinco días en morir por el veneno que ingirió y le provocó dolores insoportables y el médico dictó que había muerto virgen. Tanto es así que la investigación policial desencadenó en la detención de la esposa de Puccini por incitación al suicidio, algo que quedó en nada por la suma de dinero que el artista dio a la familia Manfredi.

“Turandot es un cambio respecto a óperas anteriores –explica el director musical–. Escoge matar a Liù. Decide que haga el sacrificio máximo, quitarse la vida”.

PETICIÓN PÚBLICA DE PERDÓN

A la pregunta de por qué lo hace, Luisotti contrapone la historia de Manfredi. “Quince años después, Puccini no puede con el recuerdo de esta muerte. Es cuando tiene cáncer de garganta y tienen que ir a tratarse a Bruselas cuando decide cambiar el final. Los últimos versos son las palabras de justificación, una petición pública de perdón por este acontecimiento”, ha narrado el director musical que ha destacado este factor por encima los “admirados” cambios de orquestación y uso de la musicalidad de la pieza.

Así, Puccini falleció en Bruselas en 1924, sin concluir el tercer acto. Franco Alfano, se encargó de concluir la partitura partiendo de los esbozos y notas dejados por su maestro y bajo la atenta supervisión de Arturo Toscanini, quien dirigió el estreno póstumo de la ópera en La Scala de Milán, en 1926, en una célebre representación en la que el director italiano cortó abruptamente la interpretación -después del adagio que entona el coro tras la muerte de Liù- y se dirigió al público diciendo: ‘Qui il Maestro finí’ (Aquí terminó el maestro).

ESPACIO PARA EL PÚBLICO

Wilson utiliza siluetas a contraluz, máscaras y movimientos casi rituales para contar la leyenda de la sanguinaria princesa China, enmarcada en su espacio escenográfico ‘natural’, que entronca directamente con el milenario teatro de sombras oriental.

El director escénico prefiere dejar espacio al público sin decir a los cantantes o actores qué deben decir o pensar, confiando en el texto y la música y dejando esa distancia a la reflexión.

A Wilson le han pregunta si, al igual que no tiene claro el final de Turandot, una ópera que habla sobre el poder, tampoco tiene claro cuál va a ser el final de lo que está pasando en su país con Donald Trump. “Sigo respirando”, ha bromeado tras una pausa para la reflexión.