‘Generación 2019’ reivindica el arte joven nacional

La Fundación Montemadrid presenta en La Casa Encendida, la exposición ‘Generación 2019’, comisariada por Ignacio Cabrero, quien alude al teatro como acontecimiento que toma “un nuevo sentido” en el arte contemporáneo con la práctica de la instalación y ofrece al espectador la posibilidad de vivir “una experiencia única”.

La muestra surge como resultado de la XIX edición del Certamen de Apoyo al Arte Joven Generaciones, una convocatoria cuyo principal objetivo es ofrecer una plataforma, dedicada al arte actual, para mostrar el trabajo de creadores emergentes y difundir estas propuestas artísticas entre la crítica especializada y el público general.

Los artistas y proyectos premiados en esta edición son Saelia Aparicio (Ávila, 1982) con ‘Prótesis para invertebrados’; Ana Barriga (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1984) con ‘El taller de las Moscas’; Mario Espliego (Guadalajara, 1983) con ‘Gargantas cosidas, tobillos atados’; Ana Garcia-Pineda (Barcelona, 1982) con ‘Señores sentados haciendo rayas’; Ignacio García Sánchez (Madrid, 1987) con ‘Amaurot World’s Fair’; Susanna Inglada (Tarragona, 1983) con ‘Uñas y dientes’; Raisa Maudit (Santa Cruz de Tenerife, 1986) con ‘Una pequeña serenata fallida’ y Lucía P.Moreno (Basilea, Suiza, 1982) con ‘My Advice to Eva’.

Como cada edición, se ha editado un catálogo bilingüe español/inglés que acompaña a la exposición con textos de Juliette Desorgues, comisaria; Luis Gordillo, artista; Inez Piso, comisaria, y Sofia Bauchwitz, artista; Andrea Valdés Vigil, escritora y periodista; Manuela Pedrón Nicolau y Jaime González Cela, comisarios; Mateo Lucchetti, comisario y crítico de arte; Wolfgang Amadeus Mozart, músico y compositor; y Nora Barón, artista.

 

TODO GIRA SOBRE EL TEATRO

Según exponen desde la Fundación, con la irrupción del arte de acción y del arte participativo, a partir de los años 60 del siglo pasado, se inicia un “diálogo constante” entre el lenguaje teatral y las artes visuales más tradicionales, surgiendo prácticas que se formalizaron a modo de happenings e instalaciones.

Desde entonces, la teatralidad es una de las características “más relevantes” del arte contemporáneo, cuya práctica incluye una multiplicidad de referencias culturales, políticas y sociales que apelan tanto a la emoción como a la reflexión, tanto a la sensorialidad como a la mirada analítica.

Al modo de un ‘Coney Island de nuestra mente’, estos 8 artistas presentes en Generación 2019 llevan a escena “paraísos distintos”, utopías o realidades paralelas, paisajes ficticios donde formas orgánicas, prótesis, cuerpos interiores, gritos o susurros sirven para contribuir al espectáculo del arte: dispositivos de exposiciones universales para presentar ideas utópicas, gabinetes de maravillas, curiosidades, objetos maravillosos, acciones que invocan artistas del pasado, etc.

Con el dibujo expandido, pintura expandida, objetos escultóricos, y expresiones remotas, la formalización de las obras no sólo se ha “expandido”, sino que es teatralizada con el “fin de atrapar al espectador y hacerle participar con todos sus sentidos: olores, sonidos, imágenes, formas orgánicas, texturas, tejidos, invocaciones”.

El espectador se convierte en un actor más de las obras, en un gran teatro que es fruto de “las fuentes de la imaginación”, concluyen desde la Fundación.