Héroes de San Petersburgo recorren las salas de la Real Academia de San Fernando

Por José Belló Aliaga

Organizada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo, con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, el Instituto Cervantes de Moscú y la Frolov Gallery, presentan la exposición “La tradición académica. San Petersburgo – Madrid”, que reúne fotografías contemporáneas del artista Valery Katsuba y dibujos de los siglos XVIII al XX realizados por estudiantes de ambas Academias.

El comisario de la exposición es Semyon Mikhailovsky., Rector de la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo

La tradición académica. San Petersburgo-Madrid está formada por cincuenta y dos fotografías (cuarenta y seis de ellas realizadas por el fotógrafo ruso Valery Katsuba y seis procedentes del archivo de la Academia y del archivo CGAKFFD de San Petersburgo), así como veintiocho dibujos (veinte pertenecientes a los alumnos de la Academia de San Petersburgo y ocho a la colección de dibujos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando).

 

VALERY KATSUBA
Desde su observadora mirada, el artista Valery Katsuba genera con sus imágenes una reflexión en torno a la idea del modelo, de la proporción, del orden y de la percepción de la belleza, así como de la evolución de estos conceptos desde la Antigüedad hasta nuestros días. Para ello sitúa a atletas, gimnastas y bailarines junto a las esculturas que recorren las salas de las Academias, produciendo una confrontación entre dos épocas separadas por siglos de historia y pensamiento artístico. Los protagonistas de estas fotografías son campeones de lucha grecorromana, participantes de los Juegos Olímpicos, solistas del emblemático teatro Mariinsky de San Petersburgo o de la Compañía Nacional de Danza en España. Personas de espíritu elevado, héroes de su tiempo que posan junto a dioses y titanes griegos y romanos inmortalizados en escultura. En la imagen de sus cuerpos contemporáneos y llenos de vida muestran que hay una esencia perdurable en aquel orden primigenio, que transciende el paso del tiempo y que en la actualidad se manifiesta en múltiples imágenes vivas y llenas de la misma intensa belleza. En palabras de la crítica de arte Carmen Sánchez, el fotógrafo pone a sus modelos al lado de las esculturas que representan “a criaturas excelentes, virtuosas y hasta cierto punto, inmortales”. Así mismo el fotógrafo compara a héroes de distintas épocas, su voluntad y su espíritu, en un intento de encontrar ciertos valores eternos.

 

SAN PETESBUSGO- MADRID
Las imágenes de Valery Katsuba recorren la tradición académica a lo largo de los siglos, tanto en San Petersburgo como en Madrid. Desde una época en que los profesores elegían a modelos para sus clases midiendo sus proporciones y comparándolas con las esculturas de la Antigüedad, hasta el proceso educativo de hoy día en San Petersburgo y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Aparecen artistas impartiendo clases, modelos que posan para alumnos. Es decir, los creadores del arte contemporáneo que siguen guardando la tradición académica a través de la eternidad del tiempo y la infinidad del espacio, los herederos de los maestros de la Antigüedad.

 

CATÁLOGO
En el texto del catálogo de la exposición, el académico Antonio Bonet Correa, escribe: “Nada es más atractivo que el sueño de la perfección y de la verdad. Valery Katsuba, cuando capta la instantánea de los bailarines y las bailarinas que danzan delante de los cuadros de Goya o de los yesos clásicos, expuestos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nos proporciona directamente la imagen del nexo que une el arte con la vida”.

A juicio de José María Luzón, académico delegado del Museo de la Academia de San Fernando: “Bailarinas, atletas, cuerpos perfectamente cuidados por el ejercicio de la danza o del deporte, en paralelo con otros que también alcanzaron ese grado de perfección en los ejercicios de la palestra. La exposición no es, por consiguiente, una exposición fotográfica, sino una manera de presentar dos instituciones que fueron esenciales en la formación del gusto artístico en Europa, que tienen una historia en muchos aspectos común y que nos permiten ver la permanencia y los cambios del gusto a lo largo de más de doscientos cincuenta años”.