Javier Marías publica su nueva novela ‘Berta Isla’

Por: José Belló Aliaga

 

Javier Marías, presenta el libro ‘Berta Isla’ con puntualidad británica, tres años después de la aclamada: ‘Así empieza lo malo’ y según el exacto ritmo de producción al que ya se ha acostumbrado toda una legión de fieles lectores,

Javier Marías regresa con una nueva y contundente novela. La decimoquinta de su corpus narrativo, si se contabilizan por separado los tres títulos que componen su ambiciosa y extensa trilogía ‘Tu rostro mañana’.

Se trata de Berta Isla, la envolvente y apasionante historia de una espera y de una evolución, la de su protagonista. Pero, sobre todo, Berta Isla es también un relato —enmascarado sutilmente en una novela de espías sui generis— sobre la fragilidad y la tenacidad de una relación amorosa condenada al secreto y a la ocultación, al fingimiento y a la conjetura, y en última instancia al resentimiento que todo ello concita, entrelazado con una profunda lealtad.

Ambientada en Madrid y Oxford, entre las décadas de los sesenta y los noventa, la historia de Berta, una suerte de Penélope madrileña del siglo XX, remite a un misterio insondable: la imposibilidad de conocer en profundidad al otro, incluso —o sobre todo— cuando ese otro es el ser más próximo, aquel al que se ama. O, como reza una genial cita de Dickens hacia el final de la novela en boca de su protagonista, «cada corazón palpitante es un secreto para el corazón más próximo, el que dormita y late a su lado.»

Pero no sólo eso, porque Berta Isla también da un paso más allá en la exploración narrativa sobre el mundo de la pareja abierta por Javier Marías con sus dos novelas anteriores, Los enamoramientos (2011) y Así empieza lo malo (2014), en un continuum ficcional bajo el que se puede —y quizá se deba— leer toda su obra. En Berta Isla el foco está puesto en el intermezzo, en el largo compás de espera que sobrelleva Berta aguardando el regreso de su refractario Ulises, su marido Tom o Tomás Nevinson.

De padre inglés y de madre española, Tomás es una persona extraordinariamente dotada para las lenguas, para la imitación y el fingimiento de acentos, tonos y registros, virtud por la que será reclutado en Oxford, desde muy joven, por los servicios secretos británicos. De allí deriva otro de los temas cruciales de la novela: la paradoja de aquellos que, por las causas que sean, se ven obligados a participar o a intentar intervenir en el devenir de la historia para frenar las desgracias y que acaban, contrariamente, desterrados del universo y de la misma historia que ha contribuido a forjar.

Javier Marías retoma en esta novela una idea ya esbozada en su anterior novela, Así empieza lo malo: la de que el mero hecho de estar en el mundo, de nacer, ya nos expone a ciertos peligros. Por el mero hecho de estar en el mundo podemos ser visualizados e identificados por los demás y, según las virtudes o cualidades que tengamos, se nos puede demandar, exigir u obligar a hacer algo.

De esta trampa del azar no escapa Tomás Nevinson.

El título de esta novela remite al nombre propio de la protagonista de la historia y no a un verso shakesperiano como le gusta titular a Marías para deleite de sus más fanáticos lectores. Esto remarca la centralidad del personaje femenino. Además, el ya de por sí hipnótico, envolvente e inimitable estilo narrativo de Javier Marías supera aquí con creces un verdadero tour de force: el regreso a un narrador en primera persona —la misma Berta Isla— en buena parte de la novela, cosa que el autor no hacía desde el año 1983.

En suma, Javier Marías demuestra una vez más encontrarse en el punto creativo más alto de su trayectoria literaria, en pleno dominio de todas sus facultades narrativas. Con Berta Isla el autor se supera a sí mismo con una novela que sorprenderá a más de un lector.