La Fundación Canal muestra la exposición ‘Rodin’

“En busca del flujo vital” del ser humano

La Fundación Canal ha reunido casi un centenar de dibujos, recortes y esculturas en la exposición ‘Rodin’ sobre el artista francés, que buscó con estos trabajos “captar el flujo vital” del ser humano, según la directora del Museo Rodin, Catherine Chevillot.

“Rodín volvía sin cesar una y otra vez a la misma figura, en un proceso creativo que buscaba una foto fija dentro de un continuo. Rodin quería encontrar el flujo vital porque estaba en línea de las teorías de la época: para él, la naturaleza era la naturaleza humana”, ha señalado Chevillot en la presentación.

La muestra, que estará hasta el próximo 3 de mayo, se divide en seis secciones. Desde las figuras sentadas hasta las arqueadas, pasando por retratos de parejas a través de ensamblajes de distintas figuras o bailarinas recortadas. También se incluyen sus figuras flotantes y obras de yeso cortado.

A lo largo del recorrido se puede observar el ‘modus operandi’ de trabajo del escultor francés del que prácticamente se desconocía esta faceta: primero transformaba un simple boceto en dibujo, lo perfeccionaba y lo convertía en un recortable. Lo aprendido en estos experimentos lo probaba ocasionalmente en sus esculturas.

“Tenía una relación muy peculiar con el espacio, dibujaba sin mirar el papel para seguir a sus modelos –le gustaba pedirles que circularan libremente por su estudio y que no posaran– y a veces se salía del trazo”, ha señalado Chevillot, quien ha insistido además en la valía de estas piezas.

“Permite conocer el proceso por el que Rodin encajaba las figuras: esto ocurre diez años antes de los collage de Picasso”, ha recordado la directora del Museo Rodin, resaltando además que la mayoría de sus dibujos se pintaron entre los año 1900 y 1910.

 

LA PUERTA DEL INFIERNO

 

Precisamente, antes de esa época –en el año 1880– Rodin recibió uno de los encargos más importantes en su carrera, el de elaborar la Puerta del Infierno del futuro Museo de Artes Decorativas de París, que nunca llegó a concluirse. El escultor trabajó durante años en las esculturas que debían formar parte de su particular homenaje a ‘La Divina Comedia’ y de este proceso de creación salieron ensamblajes que ahora pueden verse en la muestra.

Por ejemplo, los ‘Dos torsos’ que se juntan con varias partes de sus cuerpos mutiladas. “Mediante figuras de contextos diferentes, se unen y dan lugar a una idea nueva. Además, a Rodin le parecía que la figura incompleta era siempre más bella que la completa, o al menos más expresiva”, ha apuntado.

 

“LIBERARSE DE LA GRAVEDAD”

 

De hecho, el consejo de Rodin a sus alumnos en las clases iba dirigido a “sacar siempre la máxima expresión” del yeso: ‘Ni una parcela de escultura debe carecer de expresión ni tener partes muertas’. “El dibujo para él también era una manera de liberarse de la gravedad”, ha añadido Chevillot.

El espacio reservado para los dibujos de bailarinas es buena muestra de ello. Rodin, atraído por los movimientos del baile –era un gran seguidor, por ejemplo, de Isadora Duncan– dibujó y esculpió a varios bailarines “escapando de la orientación”, ya sea con figuras hacia arriba o hacia abajo.