Miedo, mentiras y libertades

Por: José Antonio Martínez

Ciertos países y gobernantes, no contentos con promover una larga y contundente campaña del miedo, quieren ahora ir un paso más allá y actuar contra las libertades de las personas hasta anularlas con la excusa del Covid-19.

¿Puede un país, o una comunidad autónoma en el caso de España, limitar derechos básicos de las personas argumentando para ello que es en beneficio de la salud de la mayoría? Nuestros gobernantes están ya metidos de lleno en esa carrera de ver quién no llega el último a ser el más prohibicionista de los prohibicionistas. Se amenaza con impedir a los no vacunados el acceso a determinados establecimientos e incluso a prohibirles trabajar y ganarse la vida o incluso a confinarlos en régimen de reclusión domiciliaria. ¿Es eso legal? ¿Qué dirán los tribunales? ¿Respaldarán unos esas medidas y otros las rechazarán, como ya pasó cuando cada comunidad autónoma limitaba o prohibía la libertad de circulación de los ciudadanos? ¿No ha tenido bastante el Gobierno de Sánchez con la desautorización del Tribunal Constitucional al declarar ilegal el confinamiento de los españoles durante meses o el cierre autoritario del Parlamento? Cualquier gobierno verdaderamente democrático no hubiera dudado un segundo en dimitir. Las sentencias del Alto Tribunal eran una enmienda a la totalidad de un Gobierno que tiene una forma autoritaria de ejercer el poder, muy propia de países comunistas, que priman las prohibiciones y las imposiciones y donde las libertades brillan por sus ausencia.

Tamaño ataque a las libertades no se sostiene desde un punto de vista jurídico, pero tampoco parece tener una justificación de carácter sanitario. A lo largo del último año y medio nos han contando tantas mentiras que es difícil creer ya mínimamente su relato. Así, si fuera cierto que el 90% de la población española se ha vacunado y la vacuna es la panacea, ¿a qué temer una sexta ola? Se señala a los no vacunados como auténticos demonios que van por ahí contagiando a todos los que se cruzan. ¿Acaso esas personas están infectadas? Se dice que el 70% de los nuevos contagios son en personas no vacunadas. Quiere eso decir que el 30% restante sí estaban vacunados, y si lo estaban ¿por qué se han contagiado si la vacuna es el verdadero remedio?

Nadie niega que el Covid-19 ha causado muchas muertes, aunque aquí seguimos sin saber el número ni de forma aproximada. Pero los gobiernos en general no se han cansado de utilizar la propaganda -no vamos a dejar a nadie atrás- y han abusado del miedo, las mentiras, los silencios y la falta de transparencia. En España, concretamente, la manera de encarar esta epidemia ha sido nefasta a tenor de las consecuencias: decenas de miles de muertos y millones de personas condenadas al paro y a perder sus negocios por las medidas coercitivas adoptadas. Y, ahora, no satisfechos aún, amenazan a las personas no vacunadas con darles la puntilla negándoles su derecho a elegir libremente. Buscan culpables y quieren enfrentar a unos contra otros para distraer la atención sobre los verdaderos problemas del país, que son muchos y graves. Pero si aceptamos sin más el liberticio que proponen lo pagaremos muy caro. La lucha de millones de personas que dieron incluso su vida por la libertad no habrá servido de nada si ahora unos gobernantes alérgicos a las libertades las suprimen alegando que velan por nuestra salud.