El Museo Thyssen muestra la Reforma de Lutero

El Museo Thyssen-Bornemisza, en colaboración con la Embajada de Alemania y la Fundación Goethe, ha presentado el lunes 18 de septiembre un nuevo recorrido temático por sus salas para ilustrar los hitos de la Reforma de Lutero.

‘Lutero y la Reforma’ ilustra a través de una selección de obras de artistas como Lucas Cranach, Alberto Durero, Nicolas Maes o Zurbarán la Reforma, de la que en 2017 se cumplen 500 años.

Uno de los motivos más populares en la Alemania de Lutero fue la imagen de santa Ana acompañada por su hija, la Virgen María, y el Niño Jesús. La obra ‘Santa Ana’ (1506) representa de forma minúscula al abad que hizo el encargo para un tríptico en el monasterio de Obermarchtal.

El recorrido continúa con ‘Jesús entre los doctores’ (1506), de Alberto Durero, el mayor representante del Renacimiento en el norte de Europa y uno de los primeros aliados de la Reforma que, sin embargo, inició su propia reforma artística mucho antes de que Lutero comenzara a protestar contra la política de la Santa Sede.

‘Retrato del emperador Carlos V’ (1533), de Lucas Cranach el Viejo, es la siguiente obra. Fue realizado por el mayor divulgador de la Reforma, quien al igual que otros artistas alemanes, quería que sus retratos reflejaran espiritualidad e individualidad, por lo que enfatizó el labio inferior caído y el mentón prominente del emperador.

Lutero vio por primera vez en persona a Carlos I de España y V de Alemania en la Dieta de Worms, donde el emperador instó al impulsor de la Reforma a retractarse de sus tesis contra diversas prácticas de la Iglesia de Roma.

La obra ‘Bodegón con cuenco chino, copa nautilo y otros objetos’ (1662), de Willem Kalf, es uno de los ejemplos de cómo en el norte de Europa emergieron corrientes iconoclastas que promulgaban el fin del mecenazgo de imágenes religiosas, lo que originó el desarrollo de géneros que hasta entonces eran considerados menores, como el paisaje, el retrato y, sobre todo, las naturalezas muertas.

El óleo sobre lienzo de Nicolaes Maes ‘El tamborilero desobediente’ (1655) continúa este recorrido y muestra como a diferencia de los católicos, que recurren a la Virgen como icono de maternidad, los artistas protestantes optaron por el hogar para representar la ejemplaridad y el rol de la mujer en la familia.

El recorrido termina con ‘Santa Casilda’ (1635), de Francisco de Zurbarán, una vuelta de tuerca del arte sagrado, puesto que las facciones son las de una persona real interpretando a una mártir, lo que se conoce como “retratos a lo divino”. Pese al apoyo del emperador, la Iglesia católica no evitó el cisma y, como respuesta, al establecimiento de la nueva religión, la Santa Sede inició una Contrarreforma al final del Concilio de Trento (1545- 1563, con interrupciones).