Najat El Hachmi gana el Premio Nadal

La escritora Najat El Hachmi ha ganado el 77 Premio Nadal de novela con ‘El lunes nos querrán’, una obra que versa sobre “la búsqueda de la libertad” y que presentó a concurso con el título ‘Intrusas’ y el seudónimo de Cristina López.

Con una dotación de 18.000 euros, el jurado compuesto por Alicia Giménez Bartlett, Care Santos, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello y el editor Emili Rosales ha galardonado por unanimidad la obra de Najat El Hachmi.

La autora, que ha escrito la obra tanto en castellano como en catalán y que ambas se publicarán el 10 de febrero –la versión catalana bajo el título ‘Dilluns ens estimaran’ en Edicions 62–, ha asegurado al recoger el galardón que la novela versa sobre dos amigas que viven en “la periferia de la periferia”.

Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) se trasladó a los 8 años a Vic (Barcelona), donde se crió, ha sido mediadora cultural y técnica de acogida, y ha publicado libros como ‘L’últim patriarca’, ‘La caçadora de cossos’ y ‘La filla estrangera’, entre otros.

 

DISCUROS ALTERNATIVOS

Najat El Hachmi ha reivindicado la función de la literatura para “articular discursos alternativos a los hegemónicos, incluso contestatarios”, con la que cree que enlaza el galardón.

En rueda de prensa tras la proclamación del galardón, la escritora ha afirmado que la literatura puede permitir contraponerse a realidades que “se invisibilizan”.

Ha explicado que ‘El lunes nos querrán’ trata sobre dos jóvenes de dos familias musulmanas –una muy tradicional y otra más abierta– que tienen en su amistad el principal asidero para afrontar las dificultades.

Ha dicho que ha querido mostrar ese contraste familiar de las protagonistas, con una familia más tradicional que ejerce una “presión brutal” sobre la hija y otra más abierta en apariencia, pero también que la presión que sufre más allá de la familia, como es el caso del machismo y la precariedad laboral.

Ha explicado que el título señala esa creencia de que “si no las quieren es porque ellas son el problema”, pero poco a poco verán que ellas no lo son.

La escritora ha subrayado que ha podido conocer muchos de estos barrios periféricos, en los que ha podido observar un “paisaje de malestar y sufrimiento”, que es importante que se refleje en la literatura.

El Hachmi ha explicado que la escritura del libro le cogió en pleno confinamiento y que en ocasiones la situación de la sociedad y de las protagonistas era igual porque hay mujeres que “viven esta situación siempre”.

 

EN CASTELLANO Y CATALÁN

El Hachmi ha explicado que ha escrito la novela en castellano y catalán –es la primera vez que lo hace en castellano–, lo que ha definido como un proceso “muy interesante, intenso” y del que ha dicho que no ha sido fácil.

Ha afirmado que con la escritura ha recuperado esa naturalidad de expresarse en diversas lenguas, ya que ha dicho que las personas multilingües tienden a “separar los mundos” de las lenguas en las que se mueven.

Ha remarcado que es trilingüe desde los 8 años, por lo que siempre ha sido “muy estimulante” pasar de una lengua a otra desde la infancia, y que no ha sido nunca una cuestión conflictiva ya que las lenguas son apasionantes.

“Las lenguas en sí mismas no son conflictivas”, ha destacado El Hachmi, quien ha dicho ser escritora por estar continuamente pensando en la lengua.

La autora ha dicho que en el proceso de escritura una lengua alimentaba a la otra y que ha buscado que no salieran dos obras distintas: “No sería honesto ni justo para el lector”, ha remarcado.