Narbona, ciudad histórico-artística

TRAS LOS MANJARES DE LES GRANDS BUFFETS

En el corazón de Languedoc, (Francia), entre Cabardès y el litoral mediterráneo, se encuentra Aude, una tierra con un rico patrimonio, del que da testimonio la ciudad histórico-artística de Narbona.

Narbona es una ciudad pequeña y tranquila, fácil de pasear, que fue residencia de los reyes visigóticos y sede episcopal. Tiene el honor de ser la primera ciudad romana fundada fuera de Italia. Gracias a esta fuerte identidad romana que la caracteriza recibió la etiqueta de “Ciudad de arte y de historia”.

Con apenas 60.000 habitantes, esta pequeña ciudad lo tiene todo: una larguísima historia que se proyecta hasta los romanos, un estilo de vida moderno en un entorno medieval encantador, un ritmo apacible, sitios Patrimonio de la Humanidad y un estupendo mercado donde disfrutar de su cocina.

En pleno centro histórico, hay dos edificios, declarados Monumento Histórico, de obligada visita: la catedral de San Justo y San Pastor y el palacio de los Arzobispos. La inacabada catedral de Narbona (siglos XIII-XIV), conserva un coro espectacular que, con sus 41 metros en la bóveda, es el coro gótico más alto del sur de Francia. En la capilla axial hay un espléndido retablo de piedra policromada del siglo XIV. La sala del Tesoro, por su parte, muestra una rica colección de piezas de orfebrería, tapices y objetos litúrgicos. El antiguo palacio de los Arzobispos es la sede del ayuntamiento, el museo de Arte y el museo Arqueológico, y hay que recorrer las diferentes partes que lo componen: palacio viejo de origen románico, torreón Gilles Aycelin, palacio nuevo de estilo gótico, torres de San Marcial y de la Magdalena. Construido entre finales del siglo XIII y principios del XIV, el torreón ofrece desde su terraza superior una vista panorámica de Narbona, el litoral, Les Corbières y de los Pirineos.

Junto a los dos monumentos discurren las callecitas del centro histórico con bellos ejemplos de arquitectura del siglo XIX, de la época en que Narbona ganó prosperidad gracias a los viñedos que se fueron extendiendo en su comarca. Por estas calles se llega al Puente de los Comerciantes, uno de los pocos puentes habitados de Europa y con una larga historia comercial sobre esta vía que unía el centro aristocrático de la ciudad con el burgo o barrio popular del otro lado del canal.

Aquí, discurre un tramo del Canal de la Robine, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que atraviesa la ciudad de Narbona y se constituye en un eje principal para la visita de la ciudad. Es también una oportunidad de realizar una visita distinta: se pueden alquilar pequeñas barcas para remar por el canal atravesando los varios puentes que lo cruzan, también realizar una visita fluvial para conocer Narbona desde otro punto de vista, y hasta disfrutar una cena a bordo mientras la ciudad va encendiendo sus luces al anochecer.

Al pasear por la ribera del canal se llega a un lugar ineludible en cualquier visita a una ciudad: el Mercado de Abastos, que tiene un gran valor arquitectónico ya que se trata de un hermoso ejemplo de estilo Baltard, típico de finales del siglo XIX cuando se abrió Les Halles en París, como se le conoce también en Narbona. En los puestos se encuentra todo tipo de productos de la tierra de la comarca: frutas y verduras frescas, carnes y pescados, aceite de oliva y embutidos, algunos de los quesos más ricos de Francia, vinos para todos los bolsillos y exquisitos dulces.

LOS MANJARES DE LES GRANDS BUFFETS

Para comer bien, y sin límite, es imprescindible acudir a Les Grands Buffets, uno de los restaurantes más grandes de Europa, un icono de Narbona, situado en las afueras de la ciudad.

Les Grands Buffets invita a revivir una experiencia en vías de desaparición: el festín clásico francés en forma de bufets repletos de manjares excepcionales. Más de 300 platos diferentes se ofrecen en cantidad ilimitada al comensal que puede acudir a los diferentes bufets cuantas veces quiera y todo por un precio único de 32,90 euros. Ahí, está todo lo que se pueda soñar: siete tipos de foie-gras en todas sus formas, embutido local, siete tipos de jamón, bogavante asado o a la americana y veinte tipos de marisco, callos guisados, cabeza de ternera, cassoulet, cordero, morcilla con manzana, ternera a la antigua, tuétano a la flor de sal, sepia a la sétoise… En el centro del restaurante hay un asador panorámico donde se cocinan platos al momento frente al cliente. Para casi terminar, ofrece 45 variedades de quesos para elegir y más de cien tentaciones de postres. La comida, se acompaña con una variedad de 70 vinos servidos por copa o botella a precios de bodega.

En el restaurante Les Grands Buffets, el festín clásico a la francesa continúa mucho más allá del plato y rinde homenaje al arte tradicional al presentar la mesa con manteles de calidad, copas, vinos en jarra de cristal, cubiertos de carne y pescado, servilletas bordadas… Y un auténtico museo de arte moderno rodeándolo todo. Una experiencia que no hay que perderse y que justifica por sí misma una visita a Narbona.

CÓMO LLEGAR:
Lo más cómodo es viajar en AVE, de Renfe y SNCF en cooperación, que conecta Madrid, Zaragoza, Tarragona, Barcelona y Gerona con 15 ciudades francesas, entre ellas, Narbona y Carcasona. Hay un tren diario. La clase Preferente/1ª Clase no incluye servicios a bordo, aunque, curiosamente, los pasajeros que hacen, por ejemplo, el trayecto de Madrid a Barcelona sí disfrutan de comidas, bebidas, prensa, etc…
https://www.renfe-sncf.com

COMER y DORMIR:
El Château L’Hospitalet ofrece 38 habitaciones amplias de estilo moderno y vistas al parque o a los viñedos. El chef y su equipo preparan cocina mediterránea con productos locales, y sirven vinos de gran calidad.
http://www.chateau-hospitalet.com/fr/

Les Grands Buffets deleita con la auténtica cocina tradicional francesa, en sus 300 platos de calidad al precio único de 32,90 euros. Se pueden degustar todos los vinos de la región, más de 70 variedades servidos en copa o en botella, y al precio del distribuidor.
www.lesgrandsbuffets.com/fr