Protestan contra la “contaminación electromagnética” del 5G

PIDEN A SANIDAD “LA PROTECCIÓN DE LA SALUD”

La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) se ha concentrado ante el Ministerio de Sanidad para pedir una moratoria en la implantación de la tecnología 5G y por el cumplimiento del principio de precaución ante la exposición a campos electromagnéticos.

El portavoz de la Asociación de Vecinos de Chamberí ‘El Organillo’, Santiago Salvador de León, ha asegurado que reivindican “la protección de la salud frente a la contaminación electromagnética”. “Queremos que se legisle estableciendo límites de protección de las personas expuestas a estas emisiones”, ha reclamado.

Así, las plataformas de personas afectadas por la contaminación electromagnética y asociaciones vecinales de toda España se han unido al llamamiento de 180 médicos y científicos de 36 países que han exigido a los gobiernos la regulación, a la baja, de la potencia de las ondas electromagnéticas emitidas por aparatos digitalizados y antenas de telefonía móvil.

“Nuestro colectivo intenta frenar que se implante de manera obligada esta tecnología siguiendo al mismo tiempo las recomendaciones del grupo de científicos de 36 países que piden esta moratoria a la Unión Europea porque está por determinarse cuáles son los efectos sobre la salud de este tipo de tecnología”, ha defendido Salvador de León.

En una carta remitida a la Comisión Europea en septiembre de 2017 estos expertos, además de pedir una moratoria del 5G, solicitaron que los instrumentos que producen ondas electromagnéticas emitan con la mínima potencia imprescindible, que es la que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa recomienda como umbral de protección de las personas en su resolución 1.815 de 2011.

El documento ha instado a los países a “tomar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos móviles, y en particular la exposición en niños y jóvenes”.

Igualmente ha pedido “la aplicación del principio ALARA (As Low As Reasonably Achievable), es decir, el nivel tan bajo como sea razonablemente posible, teniendo en cuenta no sólo los llamados efectos térmicos, sino también los efectos atérmicos [no térmicos] o biológicos de la emisión o radiación de campos electromagnéticos” y “mejorar los criterios de evaluación de riesgos y la calidad de la evaluación mediante la creación de una escala estándar de riesgos”.

Según la Federación, se trata de una regulación que se hace más necesaria ahora “ante la avalancha” del nuevo modelo 5G, que va a emitir en un rango de frecuencias más altas, “con el consiguiente aumento del peligro” para las personas por la emisión de ondas milimétricas.