‘Retorno al Rincón de la Calma’, en la Galería Utopia Parkway

La Galería Utopia Parkway expone a partir del próximo 7 de mayo la obra de Luis Paniego, una muestra titulada ‘Retorno al Rincón de la Calma’ que lleva a lugares vedados durante el confinamiento como a Fuenterrabía (País Vasco) o a un callejón marroquí.

Paniego aborda diferentes temas y técnicas sin perder el hilo conductor de “un estilo sobradamente acrisolado”. Algunos de los cuadros fueron concebidos o realizados durante el confinamiento, “un tiempo de introspección pero también de fantasía que llevó a todos a viajar a lugares vedados, exóticos o soñados en los que quizá no habríamos reparado en otras circunstancias”.

Esta obra reciente del artista, que se exhibe hasta el próximo 11 de junio, “conduce por vericuetos sorprendentes de Fuenterrabía a un callejón marroquí y de ahí al mismísimo cielo de Madrid”. Un itinerario que conecta con el imaginario del espectador cualquiera que este sea.

“En cualquier caso es sobradamante conocido que no importa el destino, sino el viaje, sobre todo aquel que se emprende hacia uno mismo”, apunta la galería.

El historiador y escritor José de la Sota destaca que Luis Paniego, a quien le une una amistad de hace años, se mueve cómodo en todas las técnicas porque ha frecuentado con intimidad toda pintura de la segunda mitad del siglo XX, “siempre vuelve a su obra gráfica, posiblemente por esa cercanía familiar”.

Le ha visto “moverse entre libros, cuadros, papeles y planchas, entre las obras de sus autores más cercanos” y tiene el recuerdo de la delicadeza y el fervor con los que se los ha mostrado.

“Una cultura amable, compartida, próxima. Y en su pintura convive sin ruido toda su cultura y toda su sensibilidad, los lugares que ha visto y los que ha soñado, desde ecos de sus primeros trabajos acuosos de su Fuenterrabía de juventud, como si aun quisiera ser un ‘paisajista vasco’ de toda la vida, a los sueños oníricos de formas y sombras, de sus primeros años en Madrid o la luz de Cádiz”, escribe el también escritor.

De la Sota hace una reflexión y lamenta que “en la vida de nuestros hijos, me temo, no habrá espacio ni tiempo para los objetos; digitalizados sus gustos, en vidas nómadas, no cabe pensar en que arrastren tras de sí afectuosos vínculos con maderas, óleos, tintas, papeles, piedras, bronces o terracotas”. “La obra de Luis Paniego es una resistencia íntima contra ese olvido”, concluye.